M. Cordoba
La Casa de las Horas Lentas
La Casa de las Horas Lentas
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QUINCE POEMAS DE DESEO Y CATORCE LÁMINAS EN ACUARELA. UNA MUJER MIRANDO A UN HOMBRE SIN BAJAR LOS OJOS. SE ABRE EN CUALQUIER PÁGINA Y NO HAY QUE TERMINARLO.
La Casa de las Horas Lentas es un poemario erótico ilustrado de M. Cordoba: 15 poemas y 14 láminas a color, cada una con un texto breve que continúa el poema anterior. Es un libro digital, no de papel: al pagar lo descargas al instante en EPUB y PDF, y el enlace también llega a tu correo. Son 47 páginas. Leído de corrido no llega a media hora, pero no está hecho para leerse de corrido.
¿Es para ti?
No hay trama ni personajes que seguir. Cada poema empieza y termina en sí mismo, así que puedes abrir el libro por donde quieras.
El deseo está en cada página, pero contado con imágenes: hay cuerpos, manos y noches enteras, y no hay lenguaje explícito. Si buscas las escenas detalladas de las novelas de Jacaranda, esas están en las novelas.
Quien mira aquí es una mujer, y mira a un hombre. Ese es el punto de vista de las 15 piezas.
Las láminas no son adorno: cada una trae un texto propio. El libro también se mira.
Y sirve para regalar: eliges el poema que dice lo que tú no sabes cómo decir, y lo dedicas.
Qué contiene
La Casa de las Horas Lentas
15 poemas · 14 láminas ilustradas a color · 47 páginas
Cómo se lee: un poema por noche, o el que se abra al azar. Leído de corrido no llega a media hora, y esa no es la idea: es un poemario para cuando no quieres que se acabe.
Cada poema lleva su fecha. El primero es de junio de 2025 y el último de enero de 2026.
Poemario sensorial entre lo real y lo soñado.
El libro
Los 15 poemas están escritos desde el mismo lugar: una mujer que desea a un hombre y lo dice sin pedir disculpas. Lo mira dormir. Lo desviste con el pensamiento. Lo espera, lo pierde y lo vuelve a encontrar dentro de un sueño.
No hay una historia que avance. Hay noches sueltas: una madrugada que huele a mango, una calle donde alguien saluda desde la otra acera, un amanecer que se vuelve amarillo entero, un cuerpo que se sube sobre otro y lo ancla al suelo.
Después de cada poema hay una lámina a color con un texto breve. No repite el poema: lo continúa. A veces es la misma escena un minuto después.
Son poemas para leerlos a solas, de noche. Y son poemas para regalar: puedes elegir uno, dedicarlo y enviárselo a alguien a quien no sabes cómo decírselo.
Lee dos poemas completos
No son fragmentos: son dos de los 15 poemas, enteros, tal como están en el libro.
▸ «El rostro de la libertad»
Contexto: ella le pide un rostro al viento. El viento se lo da.
“Miro los ojos del viento: miel espesa, casi ámbar.
Su presencia arrastra miradas, dobla los suspiros.
A mí me roza donde no tengo piel; su aliento me toca
como la brisa que insiste cuando la tormenta ya se ha ido.
Le pido un rostro.
Sus ojos se afinan hasta volverse hilo
y comprendo: el viento también sonríe.
Se relaja. Se acerca.
Trae un recuerdo con sabor a naranja,
una humedad antigua en los labios
que no pido, pero acepto.
Lo provoco: si tomara forma de hombre,
lo escribiría en cada historia
que aún no existe.
No para poseerlo.
Solo para verlo.
Me preparo a escribir.
Un pájaro vestido de prudencia
cruza la tarde
y se posa en mi ventana
como si cuidara el límite.
A la 1:11,
su rostro se dibuja en acuarela sobre blanco:
primero los ojos,
después una línea firme le traza la mandíbula,
y cabellos que su viento no deja quietos.
Descubro entonces
cómo luce la libertad.
Siento sus manos fuertes,
a través de una canción.
El frío que descansa en el mundo
roza mis labios,
los muerde apenas.
Él sabe a verdad
con un rastro de menta.
En un pensamiento atrevido
lo libero de sus ropas blancas.
Lo contemplo.
El aire se retira de mis pulmones:
le pertenece.
Él sonríe.
Lo miro otra vez a los ojos:
podrás ser la libertad,
pero yo sé dónde tocarte.”
▸ «Grabarte en el mundo», con la lámina que lo sigue
Contexto: él está tumbado en la arena. Ella despierta después y quiere dejarlo escrito en todas las cosas.
“Te dejas caer sobre la arena y en tu mirada
reaparece esa seguridad que me enciende.
Te tocas lento, consciente del poder de tu cuerpo,
de tu amor propio,
y de esa libertad tuya que siempre termina uniéndose a mí.
Una ráfaga de deseo me quiebra en dos
y me eleva hasta un cielo que no sé si existe.
Me subo sobre ti,
y tomas aire como si te faltara vida.
Me dejas ser, te dejo mirarme,
y en ese vaivén te hago sentir el temblor de estar vivo,
la certeza de ser mío por un instante.
Entonces despierto convertida en diosa enamorada,
sudorosa y hambrienta,
con la urgencia absoluta de dejarte grabado en el mundo.
Pintaría tus pupilas con el color del sol.
Haría brillar las nubes como algodones de azúcar.
En las mañanas húmedas llenaría el cielo
con vuelos lentos y cantos altos de pequeñas aves.
Grabaría tu aroma en la fruta fresca
y la suavidad de tu piel en cada pétalo.
Despertaría el fuego que duerme
en el centro de cada mujer,
para que ninguna olvide
que el deseo también es un acto sagrado.
Imitaría tu sonrisa en la boca de los hombres,
solo para verte reír multiplicado en el mundo.
Copiaría la melodía de tu voz
y la disolvería en notas musicales,
aunque no sepan nombrarte.
Le daría arrullo a la noche
para que toda criatura descanse en tu abrazo,
y entregaría al agua tu poder de reflejo
para que quien se mire en ella
se descubra amado.”
Así funciona el libro: la página siguiente es una lámina a color, y en la lámina dice esto.
“Mi piel se humedece bajo el sol. Tú conduces. Tus manos, firmes en el volante, exactas, las quiero en mí.
Me miras, breve, y en esa grieta de tiempo mi deseo se reconoce en tu quietud. Sonríes sin romperte, y regresas al camino como quien huye del milagro.
Me acerco. Tu cuello huele a polvo y cielo, mi boca lo reclama. Mis dedos recorren tu pecho y descienden despacio, desobedientes.
El viento te grita: tómala, y tú sonríes, ya sin defensa.
El auto calla.
Tú me miras de nuevo, esta vez sin volver. Te despojas de la prudencia, me abres como quien olvida que mañana existe.”
Antes de comprar: lo práctico
Cómo llega tu libro
Al pagar se abre la página de descarga con los dos archivos, EPUB y PDF. Además te llega un correo con el enlace, para que puedas bajarlo cuando quieras y las veces que quieras. Los dos formatos están incluidos en la compra y es un libro digital: no se envía nada por correo postal.
Un aviso práctico: este archivo pesa bastante más que una novela, porque las ilustraciones van a máxima calidad. Si puedes, descárgalo con wifi.
¿Funciona en Kindle?
Sí. Amazon tiene una herramienta gratuita llamada Enviar a Kindle: entras con tu cuenta de Amazon en amazon.com/sendtokindle, subes el EPUB y en minutos aparece en tu Kindle, con sus ilustraciones incluidas.
Ahora, una advertencia honesta: este libro es ilustrado a color, y en un Kindle de tinta las láminas salen en gris. Se ve mucho mejor en un teléfono, una tablet o una computadora. Para eso no necesitas nada especial: el PDF se abre solo, y aquí te explico cómo leer tu libro EPUB, paso a paso, con aplicaciones gratuitas.
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Advertencias de contenido
Solo para mayores de 18 años. Son poemas eróticos: hay deseo, cuerpos y escenas de intimidad, contadas siempre con imágenes y nunca con lenguaje explícito. No hay violencia, ni coacción, ni juegos de poder. Las ilustraciones son acuarelas y en un par de ellas hay figuras desnudas, pintadas de lejos y sin detalle.
El universo Jacaranda
La Casa de las Horas Lentas nace del mismo mundo que las novelas de la serie: el mismo pulso, en verso.
Su hermano es Viento del Este: relatos eróticos breves en prosa poética. Aquí la voz es una sola; allí cambia de vida en cada relato. También está en la tienda.
Y si acabas queriendo la serie entera: este libro ya va incluido en la Colección Jacaranda completa, junto con las novelas y los demás extras.
